
1. Muchos países de Europa son diminutos. "Uno pone un pie en Bélgica y otro en Holanda en una hora". ¡Jua! grave error que las clases de geografía nos dejaron en la cabeza. Llega uno todo montañero creyendo eso y empieza a ver campos, pueblos, ciudades, islas, playas enormes y no entiende muy bien el mapa. Holanda no es diminuto; bueno, no es gigante, pero tiene una extensión considerable. Uno va en el tren y así vaya muy rápido se demora bastante para ir de un lugar a otro relativamente cercano. He manejado por autopistas gigantes y sin salir de Holanda, yendo a sitios no muy lejos en el mapa y siempre es buen rato al volante.
2. El frío en Europa es solo en invierno. Cuando les digan que aquí en primavera y otoño hace "el mismo frío que en Bogotá", ¡no lo crean! Aquí el frío es duro, seco, fuerte; es un frío que el cuerpo de nosotros no reconoce. Eso de traer "un saquito por si enfría por la noche" es mentira: uno vive congelado y si se deja enfriar no pasa bueno; además, tener que salir a comprar cosas para el frío de afán no es lo ideal. Es muy buena idea vestirse por capas, con cosas que se puedan ir quitando en lugares cerrados o si sorprende un solazo de repente. A veces el verano no es realmente caliente hasta julio y hay lugares al norte (como en Holanda) donde no conocen el concepto de bochorno pues realmente nunca llega a calentar tanto.
3. En Europa todo es carísimo. No necesariamente, hay que saber comprar. Pensar los precios en pesos colombianos (con calculadora mental) no puede volverse una costumbre cuando uno compra. Se puede comer muy bien por poca plata, la comida es de una calidad superior a la que uno puede encontrar en Colombia. No porque un sánduche sea barato, el jamón es malo o tiene poquito queso, como en ciertas culturas de avispados que conocemos; no, aquí los ingredientes son siempre ricos, así sea en un chucito de la esquina. Las cosas de marcas famosas son caras, pero algunas veces alcanzables; hay descuentos que valen mucho la pena, lugares interesantes con cara de nada, en fin, es de aprender. Yo busco unos almacenes de ropa que tienen las chinas, donde encuentro cosas hermosas marca gato a precios muy buenos; hay almacenes de cosas sencillas, no muy finas pero a precios muy buenos (Muji, Hema, Tiger) en los que uno encuentra la forma de suplir una necesidad básica sin tener que gastar mucho.Los souvenirs son caros dependiendo de donde se compren; hay tiendas de museos con cosas maravillosas y a buenos precios. Eso si, los valientes que compran ropa usada llegan al paraíso: hay tiendas por todas partes, unas pinchadas en locales grandes, otros ponen morros de ropa en un trapo, en mercados de las pulgas, donde sea. Esa idea de vestirse con cosas que fueron de otros cuerpos desconocidos les mata a muchos pero a mi me da una cosa....
4. Los europeos huelen horrible. Nosotros somos una sociedad muy aseada, eso no lo niega nadie (¡y para mi gusto, siquiera!) pero decir que aquí la gente huele horrible es algo injusto y exagerado. En Holanda me ha pasado algo muy particular: pasan por mi lado grupos de gente que dejan un aroma a jabón y limpieza. Me ha pasado dos veces con grupos de ciclistas entrenando; la segunda de esas veces H también lo sintió, así que no es cosa mía. Conclusión: los holandeses son gente limpia. Que no se bañen a diario, que se laven la cara y con un trapito se restrieguen lo necesario, que no usen casi seda dental, que se laven poco los dientes (los odontólogos holandeses afirman que con dos lavadas al día es suficiente) son costumbres de cada cultura, pero eso de que la gente huele horrible no es tan cierto. Fuman mucho eso si, en lo que yo he visitado de Europa fuman desde muy jóvenes, y los fumadores (en cualquier lugar del mundo) no son la gente que mejor huele. La ropa, el pelo, las manos impregnadas de tabaco no le ayudan a nadie. Además, un abrigo de invierno es una prenda que no se lava y en general la ropa no se lava tan frecuentemente como lo hacemos nosotros ( que nos pasamos a veces) así que yo creo que la gente aquí - en general, hay excepciones- huele normal.Será que habrá que ir mas lejos, pero yo a los de por acá los defiendo.
5. La gente en Europa es seca, está cada uno en lo suyo y no son amables. Falso de toda falsedad, como dice el dicho. Afortunadamente en todas partes hay de todo pero en general la gente querida abunda. Si uno pregunta por una dirección, si pide que le tomen una foto, si va encartado o se le cae algo, si lo ven con los niños medio ofuscado, en fin. Los holandeses son educados, miran y sonríen, ofrecen ayuda, le dan a uno el puesto en la fila del mercado si lo que va a pagar es poquito, ceden el paso, entre otras. Fui a comprar frutas y cogí unas cerezas; las fui a pagar y me dice el muchacho: "Están empezando a llegar de temporada y todavía son muy caras, después bajan de precio¿si las quiere llevar?". Otro día en la caja del mercado me piden tarjeta de cliente frecuente; digo que no tengo y dice la cajera: tranquila, yo le paso la mía para que tenga descuento. ¿Ah? La gente al bajarse del bus le dice desde la puerta de atrás adiós al chofer (Gregorio es matado haciéndolo y cuando se nos olvida, se siente mal).
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